Son momentos de soledad,
angustia y desesperación.
Mira a todos lados
y no hay consuelo para su dolor.
Camina descalzo,
sus pies se mojan con la marea.
Adelante y hacia atrás
¿Quién sabe si volverá?
Alza sus manos,
grita al viento
y todo, todo
se vuelve silencio.
Arrodillado llora sin parar.
Sus lágrimas se mezclan con el mar
que retrocede
dando inicio a su final.
Arrodillado espera en silencio.
El mar reúne fuerzas y viene por él,
que espera irse
y no volver.
Y se fue…
y sus lágrimas se mezclarán,
con las de aquellos que lloran
buscando felicidad.
No hay recuerdos de él,
más que estas palabras.
Él no ha muerto,
solo se fue.
Quizás en alguna otra playa
estará llorando,
quizás en otro mundo.
Él, solo se fue.
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